Las energías renovables se han convertido en una parte importante del mix energético nacional, con una participación del 12,2% en la energía primaria y del 30,3% en la generación de electricidad en 2012.
Debido a las políticas llevadas a cabo por los dos últimos gobiernos, el sector de las renovables ha registrado en España un estancamiento, cuando no retroceso. Por ello, nuestro país ha perdido la posición de liderazgo que había conseguido alcanzar después de décadas de esfuerzo, tanto del sector público como del privado. Si en 2007 España se encontraba en la primera posición del ranking elaborado por “Ernst & Young” de los mejores países para invertir en energías renovables, en 2012 abandonaba el “top ten” para situarse en undécima posición.
España será uno de los países que incumpla en mayor medida sus propios objetivos de porcentaje de renovables en el año 2020 (fijado en un 20%), según un informe publicado por la Comisión Europea para analizar la situación de los Estados miembros en relación a la transposición de la Directiva de energías renovables (2009/28/CE).
La realidad es que muchas empresas españolas se han visto obligadas a buscar fuera el negocio del que se les ha privado en España. Con ello se ha perdido la oportunidad de desarrollar una industria fuerte que nos asegure una generación energética autóctona, sostenible y limpia.