Los costes de las energías convencionales no están totalmente incluidos en los costes de generación. El tratamiento de residuos, los costes sanitarios de las enfermedades respiratorias que genera la contaminación,… todos estos costes los asumen los ciudadanos a través de los impuestos. Las energías renovables no generan costes adicionales puesto que todos se reflejan en su coste de generación.
Si las energías convencionales asumieran todos sus costes, las energías renovables serían muy competitivas. Para compensar esta situación y permitir el desarrollo de las energías limpias se utilizan sistemas de retribución para determinadas tecnologías.
En España se utiliza la prima fija como retribución a la generación con energías renovables. Este sistema, a diferencia de los certificados verdes, permite que todas las tecnologías renovables se desarrollen y es el que nos ha permitido, junto con Alemania (donde se comparte este sistema retributivo), convertirnos en líderes mundiales.
El sistema retributivo de las energías renovables se recoge en el Real Decreto 661 y, para la tecnología fotovoltaica, en el Real Decreto 1578.