La Unión Europea ha realizado una importante apuesta por las energías renovables, como una solución no sólo a las elevadas emisiones de gases de efecto invernadero sino también como una medida necesaria para reducir la dependencia energética del viejo continente.
Europa depende en gran medida de las importaciones para cubrir sus necesidades energéticas, una dependencia que se sitúa en torno al 85% en el caso de España. Para paliar este problema se debe realizar una importante apuesta por la eficiencia energética y la generación de energía mediante fuentes autóctonas como las energías limpias.
El Parlamento Europeo aprobó el 17 de diciembre de 2008 la Resolución sobre el “
Fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables” en el que establece que, para el año 2020, el 20% de la energía consumida en la Unión Europea debe proceder de fuentes renovables. El objetivo específico asignado a España coincide con el genérico de la Unión Europea : en 2020, el 20% de la energía en España ha de ser renovable.