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El sector renovable exige rigor sobre costes y precios

Las recientes declaraciones del ministro Álvaro Nadal en las que aseguraba que “hemos ahorrado a los españoles 175.000 millones en energía” por la reforma efectuada en 2013 son carentes de rigor. Además de estas declaraciones, el ministro ha asegurado que “pagamos 250.000 millones por tener prisa en las energías renovables”. Teniendo en cuenta todos los efectos, costes y beneficios, el ministro constataría que, en realidad, estas tecnologías redujeron la factura eléctrica de consumidores domésticos e industriales. El ministro contabiliza de forma habitual, y erróneamente, cogeneración y residuos no renovables junto a las tecnologías limpias sin tener en cuenta ni uno solo de los beneficios.

El sector renovable exige rigor a la hora de tratar los costes y precios del sector energético, especialmente cuando las declaraciones provienen del máximo responsable de nuestra política energética, el ministro Álvaro Nadal. Durante su intervención en el marco del III Foro de Emprendedores y Autónomos de ATA el ministro declaró que “pagamos 250.000 millones por tener prisa en las energías renovables”, una cifra que difícilmente puede explicarse si partimos de los datos reales. De nuevo, se vuelven a utilizar otras fuentes de generación alimentadas por gas que pueden confundir a la opinión pública.

Unas cifras sin origen claro
En ningún caso se han pagado, ni se pagarán 250.000 millones por las renovables. Desde el año 2007, el promedio de retribución regulada (primas) a las renovables ha sido de 4.818 millones, esta cifra tampoco explicaría el dato aportado por el ministro. De mantenerse las intenciones del Ministerio en relación con la retribución de las energías renovables, su retribución sería un 53% inferior a la cifra dada por el ministro y eso únicamente contabilizando costes, sin tener en cuenta los ahorros directos en la factura eléctrica que, en todo caso, son muy superiores a los costes. A esto hay que añadir los múltiples beneficios adicionales y el desarrollo industrial que estas energías suponen para el país.

Los ahorros son mayores que la retribución
Para hacer un análisis real del impacto de las energías renovables en nuestra economía, sería necesario contemplar costes pero también beneficios. Únicamente los ahorros en el mercado eléctrico (pool) superaron a la retribución regulada (adicional al mercado). En el período 2005-2016 los ahorros en el pool ascendieron a 55.064 millones de euros, cifra superior en 5.325 millones a la retribución regulada (primas) percibida (49.739 millones). Dicho de otra manera, sin energías renovables la factura eléctrica de los consumidores españoles, tanto domésticos como industriales, habría sido, sin duda, más cara. Gracias a los ahorros de las renovables en el mercado eléctrico se potencia la competitividad de las grandes empresas españolas que, sin
estas tecnologías, asumirían unos costes eléctricos más elevados. Si, adicionalmente, se contabilizan las externalidades medioambientales o los numerosos beneficios de las energías renovables, la inversión en estas tecnologías se muestra muy rentable. Únicamente en emisiones de CO2 – con un precio de la tonelada muy bajo – nos han ahorrado cerca de 4.500 millones de euros desde 2005.

El mayor beneficio de esta inversión en renovables es la competitividad que se ha alcanzado, con reducciones del coste del 85% (fotovoltaica) y 66% (eólica), según el banco de inversión Lazard. Gracias al esfuerzo realizado en el pasado, las subastas de 2017 se adjudicaron sin ayuda alguna. “Las renovables actualmente ya compiten en precio con las fuentes tradicionales de generación, creando empleo y riqueza en nuestro país y evitando la fuerte salida de divisas que supone nuestra dependencia energética”, ha manifestado José Miguel Villarig, presidente de APPA Renovables.

A diferencia de las renovables, los combustibles fósiles no reducen su precio a pesar del esfuerzo. España batió en 2017 su récord de importaciones de petróleo, superando los 37.340 millones de euros en hidrocarburos. El déficit energético en 2017 superó los 20.000 millones siendo una importantísima parte del déficit comercial (24.734 millones). A pesar de que las subidas en el crudo pueden suponer una pérdida de siete décimas de PIB y, de mantenerse, podría poner en peligro 600.000 puestos de trabajo, el ministro Nadal no realiza declaraciones que cuestionen nuestra altísima dependencia energética, veinte puntos porcentuales superior a la media europea.

El sector renovable soportó el peso de la reforma
La reforma mencionada de 2013 tuvo un efecto devastador en las empresas y los profesionales del sector renovable. Mientras otros sectores regulados han visto su retribución subir en el período 2013-2016, como el transporte (+7%) o la distribución (+1%), las renovables vieron recortada su retribución en un 21%.

Este recorte no solo fue nefasto para los empleos que han caído un 40% desde 2009 (53.311 puestos de trabajo destruidos) debido a la parálisis de la moratoria renovable y los recortes, también ha dañado nuestra credibilidad internacional. Además, ha supuesto una renuncia a liderar el desarrollo de tecnologías en las que tenemos unos recursos envidiables.

Gestionabilidad y diversidad de tecnologías renovables
Frente a la clasificación del ministro Nadal de las renovables como “muy impredecibles”, se ignora la diversidad de tecnologías renovables. Existen renovables totalmente gestionables como la hidráulica o la biomasa, una tecnología que podría aportar en los próximos años 8.000 MW de potencia firme, segura y gestionable a nuestro sistema.

Estas declaraciones, que no hacen justicia a la realidad de un mix renovable diversificado, se alternaron con halagos a otras tecnologías como “la energía nuclear o de gas puede producir las 24 horas del día, los siete días de la semana”. Ciertamente, no será en este momento, que con la parada de Ascó II, Vandellós y Trillo, España cuenta con el 42% de su parque nuclear parado; o, en noviembre del pasado año, cuando se marcó una punta de precio en Francia de 195 €/MWh debido a la falta de disponibilidad de sus centrales nucleares.