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España es un país fuertemente dependiente de las importaciones energéticas. Esta dependencia, que se sitúa en torno a un 73% y que en 2015 alcanzó los 26.000 millones de euros, lastra todo nuestro entramado empresarial. La seguridad de suministro deberemos articularla alrededor de la reducción de la dependencia energética del exterior, que sólo podremos reducir potenciando aquellos recursos autóctonos que poseemos, especialmente recursos renovables: sol, viento, agua y territorio, éste para fomentar biomasa y biocombustibles. España es un país privilegiado en estos recursos, a los que puede unir su liderazgo tecnológico en todo lo referente al sector de las energías renovables.

La energía de origen fósil es altamente contaminante y agotable en una escala de tiempo que podamos considerar corta. El consumo de energía primaria en España en 2015 procedía mayormente de este tipo de energía (petróleo 42,4%; gas natural 19,91% y carbón 11,7%). Este uso de combustibles fósiles complica el cumplimiento de los compromisos asumidos por España con la Unión Europea de que el consumo final bruto de energía proceda en un 20% de fuentes renovables en 2020 y que el consumo de energía en el transporte sea al menos del 10%. Más difícil está incluso el compromiso de alcanzar el 27% de renovables en 2030.

En España también se obtiene energía procedente del uso de combustibles nucleares que se sitúa en un 12,1% del total. Sus reservas son limitadas, generan residuos radiactivos nocivos durante miles de años y provocan graves catástrofes ambientales en caso de accidente.

Las energías renovables suponen el 13,9% del total de fuentes de energía primaria utilizadas en España en 2015. La Unión Europea ha fijado en el 20% el porcentaje de consumo energético que debe proceder de fuentes renovables para el año 2020. Para su consecución están en marcha tanto el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética 2011-2020 como el Plan de Energías Renovables 2011-2020. Si se cumplen, ambos planes deberían reducir nuestra dependencia energética y nuestro nivel de emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años. Aunque España está en la senda de cumplimiento de los objetivos europeos debido a la caída de la demanda energética, el propio Gobierno a través de su Planificación Energética publicada en 2015 establece que será necesaria la instalación de 8.500 nuevos MW renovables para alcanzar los objetivos europeos, algo difícil de conseguir debido a la paralización que sufre el sector de las energías renovables en los últimos años.

Las energías renovables son energías inagotables y autóctonas que, al no depender de recursos externos ni de los mercados o situaciones socio-políticas internaciones, permiten la autonomía energética, con lo que evitan conflictos interregionales y graves catástrofes ambientales. Las energías limpias constituyen la única alternativa para un autoabastecimiento energético sostenible.

Dependencia energética en España