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La dependencia energética de España se sitúa en el 72,3%, muy por encima de la media de la Unión Europea (53,4%), según los últimos datos publicados por el antiguo Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, en su Balance Energético 2015. Esto supone que en España, del total de energía consumida, solamente el 27,2% corresponde a energía autóctona (Gráfico 1). Sin tener en cuenta la energía nuclear, que la UE considera autóctona independientemente de cuál sea el origen del combustible empleado, la dependencia energética de nuestro país se sitúa cerca de veinte puntos por encima de la media europea. Si la UE tiene como uno de sus principales objetivos reducir la dependencia energética del exterior, España debería hacer un mayor esfuerzo que el resto de Europa por reducir esa dependencia, que limita nuestro desarrollo económico.

Gráfico 1: Dependencia energética en España en 2016

La energía de origen fósil es altamente contaminante y agotable en una escala de tiempo que podamos considerar corta. El consumo de energía primaria en España en 2016 procedía mayormente de este tipo de energía (petróleo 44,2%; gas natural 10,3% y carbón 8,5%). Este uso de combustibles fósiles complica el cumplimiento de los compromisos asumidos por España con la Unión Europea de que el consumo final bruto de energía proceda en un 20% de fuentes renovables en 2020 y que el consumo de energía en el transporte sea al menos del 10%. Más difícil está incluso el compromiso de alcanzar el 27% de renovables en 2030.

En España también se obtiene energía procedente del uso de combustibles nucleares que se sitúa en un 12,4% del total. Sus reservas son limitadas, generan residuos radiactivos nocivos durante miles de años y provocan graves catástrofes ambientales en caso de accidente.

Las energías renovables suponen el 13,9% del total de fuentes de energía primaria utilizadas en España en 2015. La Unión Europea ha fijado en el 20% el porcentaje de consumo energético que debe proceder de fuentes renovables para el año 2020. Para su consecución están en marcha tanto el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética 2011-2020 como el Plan de Energías Renovables 2011-2020. Si se cumplen, ambos planes deberían reducir nuestra dependencia energética y nuestro nivel de emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años. Aunque España está en la senda de cumplimiento de los objetivos europeos debido a la caída de la demanda energética, el propio Gobierno a través de su Planificación Energética publicada en 2015 establece que será necesaria la instalación de 8.500 nuevos MW renovables para alcanzar los objetivos europeos, algo difícil de conseguir debido a la paralización que sufre el sector de las energías renovables en los últimos años.

Las energías renovables son energías inagotables y autóctonas que, al no depender de recursos externos ni de los mercados o situaciones socio-políticas internaciones, permiten la autonomía energética, con lo que evitan conflictos interregionales y graves catástrofes ambientales. Las energías limpias constituyen la única alternativa para un autoabastecimiento energético sostenible.