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APPA Renovables aplaude la celebración de la primera subasta renovable de 2021 que constata la competitividad alcanzada

APPA Renovables aplaude la celebración de la primera subasta renovable de 2021 que constata la competitividad alcanzada

El récord de instalación de 7.051 MW renovables alcanzado en 2019, es un buen ejemplo de cómo las subastas contribuyen al desarrollo renovable nacional. Por ello, APPA Renovables aplaude la celebración de las primeras subastas de 2021 y defiende la complementariedad de las distintas tecnologías, un hecho que debería convertir las futuras subastas en un medio más para ir perfilando – mediante la celebración de subastas por tecnología y tamaño – el futuro mix renovable que nos permita alcanzar los objetivos marcados a 2030.

La Asociación de Empresas de Energías Renovables – APPA Renovables – ha celebrado la primera convocatoria de subastas renovables tras tres años en los que el sector ha tenido fuertes desarrollos (+15,6% de crecimiento en 2019) fruto de la competitividad alcanzada por estas tecnologías. Desde el sector renovable se espera que esta primera subasta de enero de 2021 sea el comienzo de un calendario que dote de visibilidad a la celebración de subastas a medio y largo plazo y predictibilidad a la hora de acometer los proyectos.

Necesaria diferenciación entre proyectos y tecnologías
Las distintas características de los proyectos renovables, tanto por sus diferentes tecnologías como por el tamaño de las instalaciones, hacen necesario dotar de una mayor especificidad a las subastas. “No puede competir una planta fotovoltaica de 200 MW que busca inyectar en la red con una instalación cuya producción puede abastecer a una pequeña demanda. Debemos definir las necesidades en función de las redes disponibles y evolucionar hacia un modelo más distribuido y cercano al consumo”, ha explicado José María González Moya, Director General de APPA Renovables, que también ha recordado cómo debe medirse el éxito de las subastas: “una gran participación es una magnífica noticia para el sector, pero, al igual que en las subastas de 2016 y 2017, el éxito se medirá en función de los proyectos que, finalmente, se conecten a red”.

3.000 MW que abaratarán la electricidad
Por primera vez, los proyectos que han salido adjudicatarios percibirán un precio inferior al mercado, que será el mismo todos los días. Esto contribuirá a reducir de forma directa la volatilidad del precio de la electricidad y permitirá observar, sin necesidad de ulteriores análisis, cómo las renovables abaratan de forma efectiva el precio de la electricidad.
Los 3.000 MW de nueva potencia limpia son un magnífico ejemplo de cómo las renovables han alcanzado la competitividad económica y se constata algo que desde la Asociación se ha defendido desde hace décadas: la apuesta por las renovables ha sido acertada.

Por lo que se conoce de las ofertas adjudicadas en la subasta, se han presentado una gran diversidad de precios, todos ellos por debajo de las cifras habituales del mercado eléctrico. Desde APPA Renovables se resalta el hecho de que no todos estos precios pueden obedecer a un único criterio de coste-beneficio, por lo que algunas de las ofertas se podrían corresponder a estrategias corporativas de posicionamiento dentro del sector.

Una subasta necesaria cuyo modelo debe evolucionar
Desde la Asociación se entiende que la reserva de potencia para eólica y fotovoltaica, tecnologías maduras, y la falta de una reserva específica para tecnologías gestionables como la biomasa, obedece a la urgencia de dotar al sector de una señal necesaria de compromiso con las energías renovables. En este sentido, se ha pronunciado la Asociación: “esperamos que en las próximas subastas haya también reserva de potencia para el resto de tecnologías maduras y que existan cupos específicos para pequeñas instalaciones y proyectos innovadores”, ha finalizado González Moya.

Por último, desde el sector renovable se solicita un calendario, no únicamente de incorporación de nueva potencia renovable, sino también de desmantelamiento de tecnologías fósiles, para poder conseguir el objetivo de descarbonización – recientemente aumentado por el Consejo Europeo – y realizar una verdadera Transición Energética y no únicamente un amontonamiento de potencia instalada.